En tres décadas de existencia, el Clio ha sido inseparable de la historia de Renault. Lleno de ambición desde sus inicios, este coche urbano tricolor tiene fama de parecerse… a sí mismo. Sería interesante comparar el primero de la hermandad, lanzado en el 94, con la versión de 2012.
Como una reunión familiar
Para estar seguros, decidimos comparar EL Clio 1 con su ahijada. Un coche matriculado en 1994 pertenecía a la categoría de época. A pesar de su parrilla actualizada y sus luces traseras reelaboradas, es una auténtica fase 1 del Clio Baccara. Este tres puertas con llantas de aleación de 14 pulgadas pretende ser el vehículo urbano versátil que debería ser. A sus 27 años, a esta “abuela” le va de maravilla.
En el Clio IV, el énfasis está visiblemente puesto en el acabado interior. Éste era el principal defecto de los coches urbanos de los años 90. A excepción del Austin Mini y otros Lancia Y10, los coches pequeños de la época eran mucho más austeros. Renault ha comprendido este defecto y está revisando su ejemplar con su modelo X98. Para este cara a cara intergeneracional, ponemos la mira en un 5 puertas rojo con intenciones deportivas.
Esas fueron las presentaciones, pongámonos manos a la obra.
Los dos Clio son un éxito comercial
Cuando se lanzó al mercado en 1994, se anunció el primer Clio del nombre como el que reemplazaría al Super cinq sobrealimentado. En total, Renault vendió 12 millones de este modelo legendario ensamblado en las cadenas de montaje de Billancourt hasta 1998. En aquella época, este coche urbano bastante femenino tenía dificultades para competir con el sulfuroso Peugeot 205. Eso sí, eclipsaba al Citroën AX. Al otro lado del Rin, el envejecido Volkswagen Polo también tenía preocupaciones.
Producido entre 2012 y 2020, el Clio IV vendió 4 millones de copias. La mayoría de los pedidos se cumplieron en las líneas de montaje turcas. Esto hizo posible bajar los precios y atraer a clientes internacionales que no eran lo suficientemente ricos como para permitirse un VW Golf. Utilizando el chasis del Nissan Cube, se anunció como el principal rival del Peugeot 208. Evidentemente, la marca del rombo se adelanta a sus adversarios gracias a su mayor fiabilidad.
Clío I: 1 — Clío IV: 1
Un coche urbano más grande no es necesariamente mejor
Situado junto al Baccarat, el Clio 4 da la impresión de encontrar un antepasado. Este sentimiento de déjà vu se confirma porque las líneas de “abuela” han sido retomadas por sus descendientes. 18 años separan los dos coches, pero las formas evocan el mismo ADN. El parecido se encuentra especialmente a nivel de las alas. En cuanto a dimensiones, el Baccarat es 35 cm más corto. Definitivamente es un coupé, pero sus grandes ventanales también le dan más presencia.
Las generosas medidas del Clio 4 lo hacen mucho menos maniobrable que su hermano mayor. El grosor de los montantes laterales provoca un ligero problema de visibilidad. Al conductor le resulta más difícil aparcar, especialmente si los vehículos circundantes están muy juntos. A primera vista, los materiales utilizados para este modelo parecen menos resistentes al paso del tiempo. El Clio IV es claramente parte de una era en la que los coches empiezan a tener fecha de caducidad.
Clío I: 2 — Clío IV: 1
Lo serio empieza en el habitáculo
Tres décadas después de su lanzamiento, el interior de un Clio 1 sigue siendo el que era, es decir, anticuado. El salpicadero tiene un aspecto ligeramente vacío, pero se limita a lo esencial. El conductor puede conocer la temperatura del agua, el nivel de aceite y el tiempo en que los instrumentos están funcionando. Una pequeña innovación para su época, el control de la radio en el volante es una verdadera ventaja. La marca Diamond se ha dado cuenta claramente de la necesidad de cuidar la ergonomía. Dicho esto, es difícil controlar los faros y otros equipos eléctricos del Baccara.
Por su parte, el Clio 4 quiere parecer más dinámico y moderno con la electrónica de a bordo. La consola multimedia Media Nav juega a su favor. Además, este Renault también tiene el mérito de tener más espacio interior. Ofrece 5 asientos auténticos y firmes como en un Golf. El banco central es adecuado para un adulto. Luego, el maletero de 300 litros supera con creces al del Baccara. Este último tiene el inconveniente de que hay plástico en casi todas partes. A diferencia de sus contemporáneos, a ella evidentemente no le gustaba la madera y menos aún el cuero.
Clío I: 2 — Clío IV: 2
Tecnologías incomparables bajo el capó
El Clio 1 todavía arranca como un reloj. Su motor de 1,8 litros tiene una potencia anunciada de 95 CV. Hay que buscar el par máximo de 142 Nm a 2.750 rpm. Esta buena atmósfera antigua tiene al menos el mérito de no ser muy caprichosa para su época. La cosa se vuelve mucho más delicada si su único punto de inyección acaba de obstruirse. De cualquier manera, sus 4 cilindros ofrecen todo lo necesario para desplazarse por la ciudad. A nivel nacional, esta abuela todavía puede estar nerviosa. El embrague progresivo evita forzar demasiado la pierna izquierda. Hay una actuación cruda, pero también mucho ruido: ¡los fans tomen nota!
En el Clio 4 se combina la mecánica pura con las tecnologías automotrices de la época. Utilizando el principio del downsizing, Renault reduce la cilindrada sin sacrificar potencia. Los 898 cm3 del bloque 0.9 TCE proporcionan 90 CV gracias al turbocompresor. No es necesario subir a las torres para obtener velocidad. Este motor tiene la particularidad de ser flexible, más eficiente y, sobre todo, consume menos combustible. Alcanza de 0 a 100 km/h en 12,2 segundos. El Clio 1 acelera de forma más eficaz porque pesa 925 kg frente a los 1.009 kg de su hermano pequeño.
Clío I: 3 — Clío IV: 3
Elegir entre manejo y deportividad
La gestión de la Renault Clio 1 está sin ninguna ayuda. Más pesado en ciudad, este órgano se vuelve más ligero cuando se arranca el coche. El conductor siente plenamente las vibraciones en sus brazos. Esta embriaguez desaparece con el joven citadino. Los puristas dirán que ofrece sensaciones superficiales. Esta observación cambia con la suspensión. El Clio 4 reproduce fielmente el terreno con amortiguadores bastante firmes. Lo que confirma su temperamento deportivo acorde con los tiempos. Tiene un cierto rigor que no será del agrado de todos los conductores a altas revoluciones. En cualquier caso, hay que actualizarse al Clio RS para disfrutar de un comportamiento verdaderamente dinámico.
Por su parte, el Clio Une es un coche urbano pensado para todo tipo de circuitos. Su lujosa suspensión hace que sea un poco más difícil de domar en las curvas. Sin embargo, este detalle sigue siendo una ventaja en una carretera asfaltada. Además, los conductores tienen la opción de optar por un motor deportivo de Williams. El preparador de Renault promete grandes sensaciones con un 4 cilindros sin turbo de 150 CV.
Clío I: 4 — Clío IV: 4
Hoja de balance
Evidentemente, los Clio 1 y 4 no pertenecen a la misma categoría. Estos coches urbanos se dirigen a objetivos muy distintos. Uno aboga por el puro pragmatismo, mientras que el otro favorece el confort interior. Sin embargo, los dos coches tienen en común ese toque de nerviosismo que habrá que buscar en las vueltas. El bacará emite más CO2 y planteará algunos problemas administrativos para llevarlo a París, por ejemplo. Además, cada vez es más difícil encontrar 94 modelos todavía en buen estado. Dicho esto, el Clio 4 también es una oferta para vehículos que pueden utilizarse en el día a día. En definitiva, cada uno debe elegir según sus prioridades.